Relato sobre la salida a Rio Olivares obra de nuestro Ayuwnero Carlos Acevedo!

RIO OLIVARES, UN TREKKING EN LOS DOMINIOS DEL MAJESTUOSO CÓNDOR!

 

Muy temprano, en la madrugada del día 30 de noviembre ayüwneros,ayüwneras y nuestros amigos de SENDEROS DE CHILE nos juntamos al costado deledificio corporativo de Telefónica, exactamente a las 07:15 am. Para abordar elbus que nos llevaría a destino, “RÍO OLIVARES,” al interior del Cajón del Maipoen la cordillera de Los Andes. Todos estábamos con un gran entusiasmo, cuestiónnatural de quienes amamos realizar actividades deportivas inclusivas en lanaturaleza y belleza de nuestro territorio nacional.

(Ustedes se preguntarán ¿porqué utilizo el término inclusivo? muy sencillo, “AYÜWN, CLUB DE MONTAÑISMO EINCLUSIÓN”, se caracteriza por estar constituido por personas sin discapacidad,personas con discapacidad visual y personas con discapacidad auditiva,situación que es motivo de orgullo para cada integrante de este club. Aclaradoesto último, retomo el relato).

 

Para comenzar, los guías de SENDEROS DE CHILE, nos  dieron la bienvenida oficial. El viaje sedesarrolló de manera grata para quienes íbamos en el bus, pues el ánimo estabaarriba, El buen ambiente, la grata conversación y las bromas fueron en todomomento parte del camino. Hay que  destacar que nuestros anfitriones, noa dieronuna completa reseña históricade los lugares por donde pasamos, lo cual fue muyinteresante para muchos de nosotros. Dentro de la información que recibimos, fueque donde llegaríamos no era apto para bañarse, pues las aguas son muy turbiaspor los sediementos que arrastras, por lo que algunos guardamos el traje debaño quedando con cuello… JAJAJA!

 

 

Después de algo de dos horas llegamos al punto de inicio delo que sería nuestra caminata. Desembarcamos, nos alistamos con las mochilas, losbastones de marcha y por supuesto nos echamos un kilo de bloqueador paraprotegernos del sol, parecíamos empolvados…JAJA! Luego de que el grupo sepreparó, recibimos de boca de uno de nuestros guías, la reseña histórica anteriormentemencionada sobre el vasto territorio en el que estábamos pisando. Finalmenteiniciamos la marcha, El terreno se nos presentaba con dificultad media, peronada que un grupo con tres años de experiencia no pudiera soportar y disfrutar contodos los sentidos. Destaco esto, por la configuración del grupo, no olvidenque participamospersonas con capacidades diferentes, que valoramos lanaturaleza y belleza de los lugares que visitamos de forma distinta, sinembargo, esto no quiere decir que no percibimos lo que el resto de nuestroscompañeros observan.

 

 

Todo iba muy bien, como siempre conducidos por nuestrosguías, y empujando el grupo las personas con capacidades diferentes, puesquienes somos parte habitual del club tenemos un estado físico apropiado paralas exigencias de nuestras actividades de montaña.. Mientras avanzamos tambiénrealizamosalgunas paradas para tomar agua, cuestión que fue aprovechada para sacar fotos,comer algo rápido y continuar el recorrido. Tengo que contar que siempre ennuestras  rutas algunos van cantando,bromeando a otros, se forman conversaciones de alto nivel y muy profundas… laverdad es que constantemente es un ambiente distendido y ameno, se pasa rápido  el tiempo y no te das cuenta como avanzas porla ruta que debes concretar.
Algo interesante en este trayecto fue la clase magistral querecibimos sobre nuestra ave nacional, el majestuoso cóndor, de la cual, debo reconocerque aprendí muchísimo, e incluso durante el recorrido se pudieron avistaralgunos de ellos volando a baja altura.

 

 

Continuamos el trayecto, pasando por vertientes de aguacristalina que nos sirvieron para refrescarnos; caminamos por huellas conpequeños arbustos, sorteamos piedras, bajamos y subimos algunas pequeñaspendientes hasta que llegamos a destino después de dos horas y cuarto de viaje(Como dato estadístico, fueron algo de 6 kilómetros que avanzamos). El lugarera una especie de playa con arena blanca, y a nuestros pies el río, que desólo escuchar su sonido nos invitaba a bañarnos, pero como mencioné alprincipio del relato no se podía, así que nos sentamos en algunas piedras quese encontraban en el lugar o sencillamente en la arena. Y como siempre hacemoscuando llegamos a nuestro objetivo, nos dispusimos a almorzar, un ritual de convivenciapara todos nosotros ya que siempre hay compañeros que comparten ricas cosas,como ya son tradicionales los cuchuflí bañados en chocolate que un amigo decordada lleva a todas las salidas, los infaltables frutos secos o el rico arrozinflado, etc.

 

Posterior a nuestro rico almuerzo, algunos nos acomodamos paradormir una pequeña siesta, mientras otros tenían placenteras pláticas. Seguidamenteefectuamos nuestro ya clásico momento de silencio, en donde cerramos los ojos ynos disponemos a descubrir cada uno con sus sentidos lo que la naturaleza nosofrece en ese instante, es un minuto íntimo en que cada uno lo vive a sumanera. Ese espacio, fue más especial aún, pues una de nuestras guías deSenderos de Chile nos invitó a relajarnos y a llenarnos de energía a través dela madre tierra. Terminado este acto lleno de paz y de especial tranquilidadnos dispusimos a partir, sin antes tomarnos la foto grupal, tradición ayüwnera encada cumbre que conquistamos o lugar que visitamos. Bueno, tengo que contar queson varias fotos, una donde guardamos la compostura y otras en que el desordeny la chacota quedan capturados en los lentes de las cámaras…jajaja!

 

 

El regreso a nuestro punto de inicio, donde nos esperaba elbus fue bastante más rápido, ya que no hicimos las paradas educativas. Sí puedoseñalar que algunos nos vinimos bromeando y jugueteando, pero siempre en un gratoambiente. Todo esto con las medidas de seguridad que nuestro club adopta enestos viajes, en que cada persona ciega va con su lazarillo, siendo guiado através de una barra, donde uno de los  extremos lo toma el guía y el otro la personaciega o con baja visión, quien además va apoyado por otro compañero que vadetrás para asegurarlo ante cualquier situación que amerite tener resguardos. Adicionalmente,el guía va indicando los obstáculos a la persona, me refiero a piedras, ramas,zanjas u otros que se pueden presentar en las rutas que efectuamos.

Antes de partir de vuelta, hicimos nuestro ya clásico cierrede actividad, donde agradecemos lo vivido y quien lo desea, comparte suexperiencia.

 


Siguiendo con el relato, se tramó una idea macabra, elconvencer al conductor del bus de otra tradición ayüwnera, el pasar de vuelta acomer una rica empanada, lo cual no fue difícil de imponer al grupo. Y partimosen nuestra búsqueda culinaria, encontrando un lugar apropiado, enviando aemisarios que verificarían si el local disponía de tan preciado manjar para 25jóvenes entre guapas señoritas y apuestos galanes. Todo estaba bien, así queinvadimos el lugar salvando la recaudación del día para los dueños del local,porque no faltaron, dentro de los que me incluyo, quienes aprovechamos deadquirir otras delicias como pan amasado y tortillas de rescoldo para llevar acasa.

Finiquitado nuestro asalto al local y ya repuestas lasenergías, se retomó el viaje hacia el mundanal ruido y contaminado Santiago.

 

 

Como podrán apreciar, en nuestros trekking se disfruta mucho,realizas una actividad deportiva sana, se conoce gente, existe un ambienteagradable y por sobre todo aprendes a compartir en un espacio inclusivo. Si gustasparticipar con AYÜWN, te puedes dirigir al siguiente correoelectrónico,…Esperamos que este relato vivencial te entusiasme a participar connosotros y de vivir una experiencia diferente.

 

Info@clubayuwn.cl

 

Carlos Acevedo

Lunes, 9 de diciembre de 2013

 

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