Reportaje en el diario El Mercurio. 29 Junio 2010

Transcripción del texto del artículo publicado en el diario El Mercurio:

EL MERCURIO. Sección A11- Vida, Ciencia, Tecnología. Martes 29 de junio de 2010

 

Iniciativa se realiza una vez al mes:

Trekking para no videntes: una posibilidad de sentir la montaña

Un grupo de montañistas recorre los cerros con personas con problemas de ceguera. Un guía y un palo de escoba son suficientes para permitirles disfrutar de un deporte al aire libre.  

Débora Gutiérrez A.

 

Son las 8:30 de la mañana y faltan sólo unos minutos para comenzar el ascenso a la montaña. El recorrido escogido es el “Camino el Príncipe”, un sendero que forma parte de los numerosos caminos que cubren la pre-cordillera santiaguina.

A pesar del frío, más de 40 personas llegan a la cita; 14 de ellos son no videntes con diferentes grados de ceguera. La mayoría tiene capacidad visual disminuida, un estadio anterior a quedarse 100% sin visión.

Daniela Carrasco, vicepresidenta de Fundación Lucha contrala Retinitis Pigmentosa(Fundalurp) llega apurada, llamando a diferentes personas para cerciorarse que todos los “invitados” están ahí. “Es que no es fácil convencer a las personas no videntes que se puede subir un cerro sin dificultad; muchos prefieren seguir pensando que no son capaces”, dice mientras prepara su equipo: un bastón de trekking, una mochila y un palo de escoba.

Daniela tiene retinitis pigmentosa y hace años que su visión se redujo sólo a luces y sombras. Pero desde que dejó de “esforzarse en ver”, pudo dedicarse a conocer todo lo que es capaz de hacer sin la vista. “Cuando dejas de intentar ver, se te abre todo un mundo de sensaciones, olores, sonidos, es ahí cuando puedes disfrutar la vida”, dice mientras comienza su recorrido por el cerro.

“Visión” compartida

Fue ella y Pablo Sobarzo, presidente del Club Chile Andino (www.clubchileandino.cl), los que comenzaron con la idea de hacer trekking para no videntes. Para lograrlo pusieron en práctica el año pasado una técnica simple que se utiliza actualmente en Europa: un guía y una persona con problemas de visión unidos con un palo de escoba o madera de similares dimensiones. El guía se convierte así en los ojos del no vidente.

“Una roca en el camino, paso largo”. “Sendero despejado”, dice el guía Juan Luis Allende a Claudia Ibarra (capacidad visual disminuida) mientras a lo lejos se divisa un contaminado Santiago. Son más de 30 minutos caminando y, a diferencia de otros ascensos donde los caminantes van en silencio, en este especial recorrido se siente un murmullo constante de los guías: “A tu izquierda y derecha ramas”.

“¿Vamos pasando por pasto?”, pregunta Claudia. Ella lo huele, lo siente con los pies y su guía lo confirma. “Es que cuando subo a un lugar como éste -comenta-, todo parece nítido, el olor a la tierra húmeda, la presencia o no de animales, el viento que cambia cuando hay una quebrada”.

La convocatoria para realizar trekking, o más bien hiking (caminata lenta), no repara en experiencia en montaña. Pero a pesar de esto no es fácil convocar a los montañistas no videntes: “Muchos se compran el cuento de que no pueden hacer cosas, que su problema visual es un impedimento. Y eso no es así”, comenta Daniela, que incluso subió hace unos mesesLa Cruz-un sendero con alta dificultad-, con Germán Montero, su guía.

El “Camino el Príncipe” tiene pendientes no muy pronunciadas y zigzaguea entre los cordones montañosos precordilleranos. “En este momento estamos entrando al bosque”, asegura Daniela. De un camino lleno de espinos, caluroso e iluminado pasamos a un espeso bosque. “Se siente la humedad, el olor a tierra y un olor más cítrico, seguro que hay otras especies de árboles”, comenta. Y nuevamente está en lo cierto, en esta parte del recorrido estamos a oscuras, rodeados de litres, de rocas con capas de líquenes.

El bosque húmedo

Este viaje por los cerros para los no videntes no dura más de cinco horas y se realiza una vez al mes a través de los diferentes senderos que la precordillera permite, cuentan Pablo y Constanza Huaracan, los guías de la expedición.

El sistema que usan para subir con personas con problemas de visión es seguro; nunca han tenido un accidente.

“¿Y andar en bicicleta cuándo?”, se queja Daniela. “El martes si no llueve”, le asegura Germán. Y se prepara para el descenso.

 

Fotos: Débora Gutiérrez

1.-) Una foto del grupo en el sendero.

Texto de pie de foto: Una persona con problemas de visión puede subir un cerro y practicar deportes al aire libre sin problemas. En la montaña, ellos experimentan su manera de “ver” la naturaleza que les rodea.

2.-) Retrato de Daniela San Martin.

Texto de pie de foto: Daniela Carrasco, vicepresidenta de la Fundación Lucha contra la Retinitis Pigmentosa, es una de las propulsoras de la iniciativa.

 

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